Salta
Ayuda urgente

No quieren contratar a una enfermera salteña por tener un hijo discapacitado

El Ministerio de Salud le dijo que vaya a cuidar a su hijo. Ella no quiere vivir de los planes ni ser una carga para el Estado.

Adriana Adanto, madre soltera con tres hijos, se recibió con honores de enfermera y en el Ministerio de Salud la rechazaron diciendo "que debe dedicarse a su hijo”.



Se referían el menor de ellos sufre atrofia muscular espinal tipo 1, pero ella busca desesperadamente trabajo.



“He tratado por todos los medios de conseguir trabajo en mi profesión, pero no lo logro. La asistente social que visita a mi hijo todos los meses me ordena que no trabaje y que me quede en mi casa a cuidar a mi hijo".



"El está conectado a un respirador y está asistido las 24 horas por profesionales, pero también me exige que construya otra habitación para que mis hijos no estén hacinados y mantenga impecable la casa porque es una terapia intensiva domiciliaria”,  contó Adriana Adanto a Nuevo Diario. 



“Decidí estudiar para no vivir de los subsidios. Ingrese mi expediente (Nº 312-193427) al Ministerio de Salud en 2016, primero me dijeron que  podían darme 30 horas, y después que debía estar con mi hijo. Necesito trabajar y desarrollarme como ser humano. No quiero vivir de subsidios ni ser una carga para el Estado. En la parte privada me dicen que buscan gente más joven”, sostuvo 



La familia vive en el barrio El Huaico. Ella tiene 42 años y sus hijos, 7, 14 y 17. Su matrícula profesional es 5975. Se recibió con honores en el instituto doctor Ramón Carrillo. 



Útil para la sociedad

“Decidí esta profesión porque me llega muy de cerca por tener un hijo enfermo. Abrace esta profesión con la expectativa de ser útil y que desde el Ministerio me digan que tengo que quedarme con mi hijo siento que me quieren incapacitar junto a mi hijo”, se lamentó Adanto.



Pensión que no cubre necesidades

Si bien Adriana cobra una pensión mínima por la discapacidad de su hijo, el dinero solo alcanza para la compra de higiene personal, alimentos especiales, vestimenta, ropa de cama.



Ella debe además pagar cuota de la casa, manutención de sus otros hijos y alimentos para las enfermeras que asisten a su hijo con atrofia. Un caso que convoca a la reflexión en estos tiempos dificiles para la economía del hogar. 

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