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Perdió la pierna por usar tampones

El increíble caso de una joven modelo de 29 años. Todo lo que necesitás saber para prevenirlo.

A Lauren Wasser, de 29 años, le amputaron una de sus extremidades y está a punto de perder la otra como consecuencia de una grave patología asociada a los tampones conocida como Síndrome TSS.



"No soporto ver las publicidades de las chicas que caminan en bikini por la playa metidas en diminutos shorts blancos en pleno período. Los tampones que permiten hacer como si nada pasara arruinaron mi vida", expresó la ex modelo.



La pesadilla comenzó hace 5 años aproximadamente. Fue el 3 de octubre de 2012, cuando la modelo tenía 24 años y toda una carrera prometedora por delante en la escena estilística de Los Ángeles, que su vida cambió por completo.



Los primeros indicios le aparecieron una noche en el cumpleaños de una amiga: le costaba mantenerse en pie, sentía que se caía al piso y los que la conocían bien no le veían buen semblante. Volvió a su casa temprano y se tiró en la cama sin ganas de nada. Al día siguiente, todo empeoró: tenía 40° de fiebre y tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital St. John en ambulancia.



Los médicos que la revisaron aseguraron que estuvo a minutos de morir. Al borde del colapso, sus órganos internos estaban dejando de funcionar y en el camino había sufrido un ataque al corazón. La joven pasó una semana y media en coma inducido.



Según especialistas en infectología que en ese momento la atendieron y hoy siguen su caso, el cuadro estuvo relacionado con el uso de tampones.



La patología es causada por una toxina producida por dos bacterias que conviven en nuestro organismo como parte integral de la flora natural (el staphylococcus aureus o estafilococo y el streptococcus pyogenes o estreptococo), pero que puede ser alterada ante la presencia de una microlesión o una particularidad que afecte la mucosa que recubre la vagina. En la lesión –explica el jefe de Infectología del CEMIC, Pablo Bonvehí–, la toxina puede encontrar un ambiente adecuado o una puerta de entrada ideal por la cual ingresar al torrente sanguíneo y afectar velozmente al resto del cuerpo. El organismo se altera y una infección severa activa fallas orgánicas múltiples que pueden terminar, por ejemplo, como en el caso de la modelo, obstruyendo una arteria de la pierna. Y puede volver a generar complicaciones, aún después de muchos años.



Los síntomas frente a los que conviene consultar con urgencia son varios de los descriptos por Wasser: fiebre altísima con escalofríos, caída de la presión arterial, enrojecimiento de la piel y manchas, dolores musculares y mareos. Pueden aparecer náuseas, diarrea y convulsiones que pueden terminar comprometiendo los órganos y sus funciones básicas, como la coagulación. 



Este extraño trastorno fue investigado y descripto por primera vez a fines de los años setenta. Y el caso de Lauren, además de conmover, también abre interrogantes (¿a cualquiera le puede pasar?, ¿hay más casos?, ¿cómo se puede prevenir?) y reaviva algunos mitos de siempre. 



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